Pensamientos sobre un Sant Jordi diferente.

La verdad es que, desde hace ya décadas, cada año a los catalanes el 23 de abril nos entra como una fiebre alocada y nos lanzamos a la calle en busca de libros y rosas, inmersos en una atmósfera festiva que se ha convertido ya en nuestra verdadera fiesta nacional. Todos contentos, todos felices, todos exultantes en la celebración de una tradición milenaria pacífica que ha superado ya fronteras y que ensalza el amor y la lectura. No hay duda de que un gran negocio está detrás de todo ello, pero no nos importa. Nuestra alma de mercaderes medievales es barrida por un sentimiento de alegría y hermandad. Vendemos rosas, vendemos libros. Los escritores (mediáticos, deportistas, cantantes, literarios o no, da lo mismo), los floristas y editores hacen su agosto y se suman a ellos cualquiera que pueda relacionar el dragón o la rosa con su negocio, desde el que vende flores en las esquinas hasta el hotel más lujoso de la nación.
Pero eso es lo de menos.
Lo verdaderamente importante es esa fiebre que nos hace llenar las calles de jolgorio, cual guateque del amor. Por desgracia de todos, últimamente esto suele estar muy mal visto, al menos por ciertos “teatrales tribunales” que dan una imagen muy triste de las alcantarillas de nuestro país, muy a lo Valle-Inclán, al resto del mundo. Sólo falta Máximo Estrella dando martillazos en el estrado por un billete de lotería y podríamos hacer un sainete digno de una zarzuela a lo Verbena de la Paloma.
Por cierto, me ha resultado interesante ver ordenadas multitudes de gente bajo los paraguas para que les firmaran un libro, en el mismo sitio donde hace un tiempo se concentraron furiosos elementos anti-sístema “muy violentos” en la siempre señorial Rambla Catalunya de Barcelona, agrediendo con canciones y limpia-vajillas a unas desamparadas fuerzas del orden público.
Forman parte de lo que yo he denominado hace tiempo, orcos y gigantes verdes de las pesadillas que, para mí, no son más que la metáfora de un sistema agonizante que está muriendo muy y muy mal. Tendríamos que pensar en irle dando una eutanasia digna a esa rancia manera de entender la vida para las generaciones venideras que nos vienen detrás. Espantoso mundo el que les estamos dejando.
Pero volvamos a Sant Jordi que aún me inculparán cual rapero rebelde y tendré que exiliarme. Me pido San Petesburgo, si puede ser. Tengo unas amigas dibujantes que son geniales. Nàstia, querida, ¿aceptas ilustradores en fuga?
Esta vez he querido pasar una “Diada” diferente y en vez de irme a la marabunta de una capital, he preferido la intimidad del paseo matinal por mi pueblo que también vive esa fiesta, a su manera más modesta pero muy encantadora. Como siempre, con mis inseparables perros, me he acercado a esa Diada diferente y además fuera de horas intencionadamente.
Mis amigos del Banc de Temps de Breda han puesto en marcha hace años también una parada distinta y, siguiendo su filosofía de intercambio, ofrecen libros que hemos ido aportando alguno de sus colaboradores a cambio de llevarte alguna pequeña joyita de libro usado. Allí está mi Cècile, con cara de necesitar un café urgente de primera hora, al pie del cañón, esperando su relevo entre los puestos de dos partidos políticos muy antagónicos. También los más pequeños y pequeñas de la Escola Bressol Municipal rondan admirados por la Plaça de la Vila con sus entregadas profesoras uniformadas con camiseta verde preparada para la ocasión. Más allá, paraditas de flores y un poeta local con su autoedición (que diferencia con Raúl de Amo, que este año ya se suma con sus auto-publicados y magníficos Schetchbooks a la vorágine barcelonesa, mucha suerte amigo). Los comerciantes locales también han aprovechado la ocasión para celebrar a su manera la creatividad que a algunos les caracteriza. Que una Droguería venda ropa interior de señora ya demuestra inventiva, pero que encima lo haga con ese espíritu de conciencia que lo hace en su instagram, ya me parece digno de premio. Panes y pasteles especiales en otro rincón. Y más niños, muchos niños y niñas de l’Escola Montseny que, al verme se ponen a llamarme en masa. Cada vez que me ven lo hacen después de dedicarles hace días una visita a la exposición ya cerrada, hacerles dibujar una tarde en su escuela y descubrir que el dibujo puede ser divertido, a la vez que forma personas. Grandes alegrías que no tienen precio y que dan sentido a mi nueva vida, lejos de esa vorágine de gigantes verdes que mencionaba.
Vuelvo a casa. Este año he sido práctico y, lo siento amigos libreros, os he sido infiel y me esperaba en correos mi libro pedido por internet. Neorural, pero práctico.
He escogido unas memorias de Stephen King. Amablemente Apple me dejó leer el primer capítulo gratis de un ensayo sobre el oficio de creador/escritor. Ya os iré contando como termina. Soy lector compulsivo y no necesito un día especial para comprar un libro, pero la tradición es la tradición.
No es casualidad que me espere la corrección de un punto de libro que he diseñado para una próxima quedada de los GironaUrbansketcher. Soy el niño de los puntos de libro desde hace años por estas fechas. Este año creía librarme, pero no. Estos trabajos sin ánimo de lucro para USKGirona me están congraciando con un oficio que empezaba a odiar. Mientras me peleó con la lupa del indesign, me van apareciendo en la pantalla noticias de la multitud que, a pesar del mal tiempo matinal, se está congregando por toda la geografía catalana. Mi más querida y radiofónica prima Nuria está retransmitiendo en la parada de Radio La Mina, el maestro Sebas Martín va de puesto en puesto firmando cómics y los compañeros de La Clau de Sant Celoni han montado también su chiringuito de venta de dibujos. Puede ser que algún día yo también termine algún proyecto y me sume a ellos. La recuperada ilusión hace seguir adelante, dicen.
Por la tarde, también en Breda, se han previsto actos como entrega de premios y alguna firma de libros.
No nos hemos vuelto todos locos. Es nuestra fiebre catalana que va más allá de cualquier intento comercial y político. Somos así. En otro lado lo celebrarían con petardos, toros y vino. Nosotros con libros y rosas. Somos así de aburridos y geniales a la vez. No es ni mejor ni peor, es nuestra manera y ya está. Aunque te siente mal y nunca lo entiendas, “Cayetana”, es la pura realidad, no seas petarda, por favor, e intentes sumarte al carro, no cuela.
Suena en mi mac el temazo Creep de Radiohead. Estoy ya de nuevo lejos de todo. Por curiosidad le doy un vistazo al libro que me he llevado del puesto de Cècile. Es un catálogo antiguo de una vieja exposición en la Fundación Joan Miró con ilustraciones maravillosas sobre “El fracaso de la belleza“. La primera que veo es una lámina con “La Torre de Babel de Pieter Brueghel, el Viejo. Él también intentaba reflejar un mundo diferente, también era un activista gráfico, de los primeros tal vez. Con esta pintura quiso representar el porqué de tantos idiomas en el planeta, advirtiendo sobre el orgullo humano que desafiaba el poder divino. La diversidad como castigo, en realidad la estaba defendiendo. Me parece muy adecuado, puede que en el desafío esté la evolución de ser humano.
Veó en las noticias que el buque de Open Arms zarpa de Barcelona, tras cien días de bloqueo, aunque sólo para “tareas humanitarias”. Desafiemos, si se puede.
Sigamos desafiando con barcos, flores y libros. Son mejores que las armas y espero que pronto sean un patrimonio de la humanidad y aporten su granito de arena a ese mundo mejor que si es posible. Sólo hay que intentarlo cada día un poquito y, quien sabe, a lo mejor nuestros nietos heredarán un planeta mejor, el que sea y elijan, pero no éste.

2 comentarios en “Pensamientos sobre un Sant Jordi diferente.

  1. Hola Pep!
    Molt ilustrativa aquesta crónica marciana del día de sant Jordi , de es cert que s ha tornat una festa comercial a on és fa calaix ,no obstant ,és una celebració que a mí m ‘agrada per la historia del Drac de sant Jordi i pel mutiu de la Rosa y el llibre.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s