Escribo muy cerca del mar

 

Escribo esto muy cerca del mar. Para mi, que soy neorural montañés, es por si sólo una alegría. No cambiaría mi calma verde por nada del mundo, pero echo en falta el mar ya que me crié junto a él y, a veces, pocas, necesito tenerlo cerca y dejarme acariciar por la brisa de la puesta de sol mediterranea con sus colores naranja, verde oliva y añil.

Escribo esto muy cerca del mar. Tengo la inmensa suerte de tener una maravillosa prima que ha mantenido la casa de su antiguo negocio familiar, a base de esfuerzos y cabezonería frente a la especulación, y ha construido un refugio para toda su tribu alternativa. De cuando en cuando, me presta las llaves y me reconcilio con el Mare Nostrum, al que abandoné por una montaña y sus pinos. La fidelidad nunca ha sido lo mío, ahí quedan por detrás testigos de cargo de ello.

Escribo esto muy cerca del mar. Recupero rincones y recuerdos de mi infancia y juventud. Lo que pasa es que dóde antes había pinedas en las que chirriaban los grillos, ahora hay bloques anodinos de apartamentos a los que han querido disfrazar de palacetes de lujo con muy mal gusto. Donde antes había calitas de ensueño y acantilados, tenemos hoy urbanizaciones atiborradas de coches de lujo y paredes blancas mal construidas imitando una postal de Cadaqués. Pienso que si esto es el cambio del progreso, maldita la gracia que le estamos haciendo al planeta ya los que nos vienen por detrás no sabran, a este paso, ni que es una conífera s no es en parques temáticos de la naturaleza que ya existen como por ejemplo el de Paquita Gruat en Lloret de Mar. Da lo mismo el lugar de la Costa Brava en el que esté yo cerca del mar. Se podría decir lo mismo de Port de la Selva, Rosas, Tamariu, Llafranc, Begur, Sant Feliu de Guixols o Blanes. Es un mal general. Si el misógino Josep Pla volviera a escribir su “Navegació d’estiu” tendría que ir sorteando barcas motoras que no respetan ninguna norma marítima ni ninguna reserva natural. Véase la Fosca o les Medes sin ir más lejos. ¿Será casualidad que haya encontrado el boceto de un dibujo que le regalé a unos amigos hace un año ya y que dibuje en esta misma casa? Me enfada mucho que no sea obra del franquismo. Todo esto se ha hecho en plena democracía, no hay excusa política válida. Lo único que salvaría tanta avaricia y glamour casposo sería que Poseidón y Atenea se cabrearán del todo y lanzaran un sunami hasta el Montseny. Mi pueblo tendría playa como en el cuadro “De vacances” del noucentista Josep Aragay. Me parece demasiado salvaje y no estaría bien tanto armaggedon a lo tragedía griega. Al fin y al cabo, ellos empezaron el desastre en Ampurias hace milenios.

Escribo esto muy cerca del mar. He encontrado una vieja colección de discos de Marilyn Monroe y son mi banda sonora de estos días. También de la recien recuperada biblioteca de mi tía, releo el Homenaje a Catalunya de George Orwell. Me divierte o me aterra, no sé, como describía el momento en que sus “camaradas de mayor educación política” le hicieron escoger entre la revolución o el fascimo. Unas líneas más abajo acusa a esos mismos camaradas de hacer la guerra precisamente para que nunca hubiera en España una necesaria renovación histórica como las que había habido en el resto de Europa. Penosamente me parece muy actual y también me aterra el ver como las libertades de nuestra supuesta democracia se están retirando poco a poco como ha pasado tantas veces en nuestra historia. Tal vez éste no sea un país para democracía y que el pueblo vote no tenga niguna importancia para los que dirigen el cotarro dese hace más de dos siglo. Recomiendo la lectura de Garrigues-Walker sobre la Oligarquía en Catalunya. Curiosamente, algunos apellidos siguen siendo los mismos en la pilastra política  barcelonesa y estos si que no están ni en el exilio ni en Soto del Real. Nunca lo estarán. Prefiero dejar de pensar en ello y cantar Bye Bye Baaaaaabyyyyy con la Monroe a grito pelado. Todos deberíamos tener una rubia dentro que nos sacara la parte más frívola de nosotros… “Ja s’ho faran!”.

Escribo esto muy cerca del mar. Dibujo mucho y preparó proyectos y decidó que hacer con otros. Algunos se han convertido en una lastra o una gran decepción. Y no por falta de éxito, afortunadamente. Mi sabia amiga Mite, por teléfono, me recuerda la historia de nuestras vidas  La angustía es exceso de futuro. La depresión, exceso de pasado. ¿Qué hay que hacer? Carpe diem, vive el momento. Principalmente, aprende a no involucrarte tan personalmente en todas las cosas. Tarde o temprano, alguien variará el ritmo y te dejarán a un lado. Es el género humano, no se puede cambiar. Además, el problema no radica en los demás, sino en uno mismo. Tengo una tendencia enfermiza a apreciar como amigos a compañeros de aventuras que deberían no pasar de socios como mucho y me lanzo a las piscinas sin dudarlo. Las piscinas muchas veces están vacias. Sólo el mar tiene agua siempre. Mite, cuanta razón tienes. Deberíamos irnos a Formentera como decíamos cuando eramos jovenes. El problema es que ya tampoco existe esa isla mágica que conocimos. También allí ha llegado la ola mediocre del progreso.

Escribo esto muy cerca del mar. Estoy dediciendo si seguir o no con este blog. Empezó como una tribuna al mundo del dibujo, el comic, la ilustración y el urbansketcher. Poco a poco se ha ido convirtiendo en una especie de crónicas de desahogo emocional. Y pienso… ¿A quién demonios le puede interesar ésto? Como tantas y tantas cosas pierde su origen y se autotransforma sin intención. Es el cambio, de nuevo, inexorable al que el tiempo y la vida nos va llevando. Nos matamos planeando tomar tantas decisiones que luego, por si solas, se quedan a un lado ya que la vida decide por nosotros.

Escribo esto muy cerca de mar. Un gato con collar de perlitas se asoma por la ventana. Nos mira curioso. Max y Nala duermen plácidamente mientrás escribo, por suerte. Oigo como una vecina llama a su mascota para que entre en su transportín.  Es domingo por la tarde y volveré a quedarme prácticamente sólo en varias calles. Muchos coches que llegaron el viernes cargan sus maletas y se irán. Pienso que soy muy afortunado y no debería ser tan crítico con ciertas cosas y que, tarde o temprano, yo también volveré a mi anodina “normalidad”. Talleres, dibujos, exposiciones, piedras en el camino, gente que defrauda, gente que te sorprende para bien y mientras tanto, sigo dibujando. Según dicen, no todos,  es para lo que sirvo y he querido siempre hacer. Soy afortunado y me lo he ganado. Me ha costado la salud, reorientar mi vida y he descubierto a tiempo como a nuesra generación nos engañaron entre coca-colas, hombreras de yuppie y películas de Wall Street. Primero fuímos demasiado jovenes para revoluciones y más tarde demasiado mayores para el triunfo en las multinacionales. A pesar de sertan patético, me rio mucho.

Escribo esto muy cerca del mar. Y lo dicho, Carpe diem!

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