DIARIO DE UN DOMINGO CONCILIADOR.

Domingo 10 de marzo, 2019. 9,46 AM. Me despierto tarde y con la mente grisácea. Anoche no podía dormir y estuve hasta las tres de la madrugada dibujando para ver si los malos pensamientos desaparecían. Inútil.
Max ronca plácidamente a los pies de mi cama y ni siquiera se toma la molestia de abrir  ni un ojo a ver si pasa algo. Está muy mayor ya y sabe que yo, su papá, vigilo su ensoñación y le defenderé de cualquier alarma. Nala, por el contrario, salta de su colchoneta-refugio debajo de la mesa del ordenador y oigo como viene deprisa por el click-click de sus patitas en la madera del suelo del pasillo. Se para de golpe, se agacha y se acerca a mi muy, muy despacito. Ha notado que no tengo un buen despertar y espera  para ver si tiene que saludarme como cada mañana a lametazos y golpes de su larga cola o, por el contrario, quedarse firme a mi lado esperando una señal con sus ojitos siempre temerosos. Nunca entenderé como pudo existir un bárbaro inhumano que pudo maltratar a esta perrita tan buena, fiel y cariñosa hasta casi matarla.
Me puede esa mirada, la llamó y viene contenta hacia mí y quiere darme todo su amor a lametones. Nota que no tengo un buen día, que algo pasa. Max se despierta al momento y viendo lo que pasa, cojeando llega hasta mi y apoya su cabezota en mi rodilla mirándome entre arrogante y cansado. Me está diciendo que mientras él esté conmigo, a mi nada malo me pasará y que me defenderá como aquella vez hace ya años que me enfrenté a unos cazadores furtivos en una pista forestal y los muy cenutrios se me acercaron demasiado, hablándome en un tono que no le gustó nada. Entonces era aún un perro joven y atleta. Yo aún podía hacer senderismo y los dos solos explorábamos los caminos del Montseny creyéndonos unos Livingstone de pacotilla. Se siente aún joven y fuerte, no le ayuda la artrosis, pero no es consciente de ello y vive féliz, creyéndose todavía el lider de una pequeña calle de mi pueblo en la que las mascotas son un montón de hembras y él. Que poco imagina que la cachorrita de los vecinos le ha quitado el sitio de vigilante de la manada hace meses, pero, ya se sabe, algunos maduritos interesantes nunca nos acabamos de creer que nos hemos hecho mayores y que aún podemos conquistar a una juventud impetuosa que ya ha hecho nuestro relevo generacional y además todos hablán inglés. La historia de mi vida. Han conseguido hacerme sonreír después de mi mal despertar, sólo ellos saben como hacerlo.
No hay leche en la nevera. Demasiados días sin hacer la compra, demasiados días con preocupaciones. Decido bajar al pueblo a desayunar y pasar por el mercado semanal para poder cocinar una comida medio sana esta semana tan rara. Al salir, Max se sienta en la entrada como una esfinge poderosa. Su mirada dice vete tranquilo, yo vigilo. Nala no se acaba de fiar. Como es picarona intenta seguirme. No me quiere dejar sólo. Nota que hoy no es un domingo como los demás. La acarició y la calmo. Resignada, se echa al lado de su hermanito y me va siguiendo con una mirada de madre preocupada por la ventana mientras desaparezco por la cuesta que separa estas casas del centro del pueblo.
Me siento en la cafetería con mi cola-cao templado y un croisant integral tras saludar a varios conocidos. En la mesa de al lado, un chavalín paga orgulloso el desayuno a sus padres que satisfechos e hinchados saborean su café corto y un chocolate humeante de contento. Siempre pongo el radar y sin que se den cuenta averiguo que sucede. Soy muy curioso. Es su primer sueldo y los ha invitado en su bar preferido, donde se reúne con los amigos. Siento un poco de envidia. La vida no me dio esta oportunidad cuando era un adolescente. Hace muchos años ya, son heridas curadas.
Leo en el periódico que el mercado del arte está sufriendo muchos cambios tras la crisis. Miquel Barceló va a la baja y Barcelona ha perdido su lugar frente a un Madrid con un proyecto artístico definido y con muchos más fondos. El MACBA peligra. El arte contemporáneo de finales de los 90 se está convirtiendo en lo más y está ganando como valor de inversión y muestra a diez “jovenes” valores que hay que seguir, según  Antonio Ribas Tub muy de cerca ya que los han elegido las galerías más cool de la ciudad. No estoy, evidentemente, entre ellos. Mi guerra es otra y todo eso me queda muy lejos. Como la madre ufana de la mesa de al lado pienso que he cumplido mi sueño después de un año horrible en el que no podía ni salir de casa. Me reconforta volver a tener esa sensación de papel de periódico manoseado en las manos, me trae recuerdos de la universidad y de las clases de Ivà Tubau, en las que nos hablaba de Baudelaire y de tipómetros (extraña mezcla) y se pasaba por el forro la redacción periodística con su entrañable divismo ya trasnochado entonces como si de una canción de Sisa se tratara.
El mercado está lleno de vida como cada domingo. Hay colorido de fruta fresca y olor de pollo asado entre piedras góticas. Es puro ánimo superviviente de un pueblo en el que que cada vez quedan menos comercios pequeños y parece marchitarse poco a poco como cae el aceite de los pollos en la máquina de asar. Los domingos por la mañana, sin embargo, parece resucitar con fuerza y con esta primavera adelantada que estamos pasando se llena de gente y alegría. Parece que salimos todos a la misma hora como en un ritual mágico para exorcizar el demonio del progreso y la falta de una política planificadora congruente desde hace demasiadas décadas. Nos gusta creernos que no es tarde y volverán esos autocares que traían turistas a comprar ollas y butifarras o que volveremos a oír sonar las sirenas de las fábricas que marcaban las horas más que el campanario que, por cierto, ahora quieren muchos silenciar por la noche. El tiempo fluye y nada permanece que sostenía Heráclito. Todos tenemos un poco la culpa, creímos que una serie televisiva volvería a dar vida al tocado de muerte y nos enorgullecíamos de que nuestras calles tan bonitas salían semanalmente en pantalla siendo líder de audiencia… pero siempre nos ha molestado un poquito también que vengan de fuera y nos invadan nuestra pequeña Galia de Astérix que irreductiblemente todavía resiste a las guarniciones de campamentos romanos en forma de globalización y amazon.
Me cruzó, como no, con mi colega bloguera del pueblo. Últimamente parece que el destino insista en que realicemos algún proyecto juntos. Es siempre como un soplo de buen rollo frente a mi mente gris dominguera cada vez menos urbanita. Me cuenta que compra un poco en cada puesto para que así se reparta un poco el beneficio ya que hacen el esfuerzo de venir hasta aquí. Se nota que su compañero es comerciante, también. Me parece una idea divertida y lleno mi bolsa de la compra, monísima con un dibujo de Tintín faltaría más, de fruta variada y verdura. Es un pequeño vía crucis que resulta gracioso ya que te vas encontrando en cada lugar a alguien y vas hablando con unos y otros. A lo mejor es que habló hasta con las farolas de un tiempo a esta parte, podría ser. El cielo se tiñe de azul cobalto y creo que me da vidilla el sol que empieza a deslumbrar.
Llegó, por fin, al Centro Turístico y Punto de Información (buf, como me cuesta darle ese nombre tan oficial) Els Forns de Breda dónde está instalada mi exposición de dibujos y obra gráfica Breda Dibuixat hasta el día 24 de marzo. Aún me dura un poco la resaca no alcohólica del exitazo (personal) del Vermut Dibuixat de hace hoy justo una semana. 175 personas vinieron entre bredenses, urbansketchers y amigos muy queridos de lejanos lugares que no esperaba. Allí, la siempre dispuesta Carme al pie del cañón (soñadora llena de proyectos como yo y con la que me puedo estar horas y horas hablando sin parar con su energía desbordante) me hace entrega de un regalo que han dejado para mí. Una “cassola” de tara como las que rescatábamos de niños de la quema con el permiso de Paco Mas en su ahora ya abandonado obrador. Gracías Terraforta por el detalle y por conectar estoicamente hace unos días con mis amigos/familia postiza de Esplugues, Gavà y La Garriga. Como Tubau también estamos ya un poco trasnochados, pero somos simpáticos y cuando nos arreglamos “encara fem patxoca” y nos creeemos los más mejores. Quien tuvo, retuvo. ¿O puede qué quizás no? Me entusiasma y me hace muchísima ilusión el regalito y me trae recuerdos de mi yaya y sus “rostits” que mi hermana ha recreado tan exquisitamente. Esto último es una indirecta en demanda de un tupper,“germaneta”.
Como si de una premonición se tratará veo que están en plena desbandada mis re-sobrinitos en el local con sus abuelos y parte de padres y se me acaba de alegrar la mañana. Fotos, alegría infantil y pienso que las cosas no pueden ir mejor, que la vida es esto y el resto de complicaciones son los resquicios de una vida absurda dedicada a un monstruo fagotizante salido del Jardín de las Delicias del Bosco o de algún demonio de Bartolomé Bermejo teñido de verde, color que siempre he odiado cuando dibujo.
Vuelvo a casa contento, cansado y cargado de pilas. Pongo en Itunes el Tercer Concierto para piano en D mayor BMW1054 de Johann Sebastian Bach interpretado por Cyprien Katsaris. Es sedante y va bien para la tensión arterial. Ya es primavera en casa, la de verdad… No esa otra del anuncio que da una imagen machista y música encargada para la ocasión. Los peludos me esperan saltando. Saben que vuelvo a ser yo, el yo que ha salido de una enfermedad grave con una energía renovada y que ya nada le asusta pues que puede pasar peor que estar a punto de morir por dejarme exprimir durante casi treinta años. La culpa es mía, yo lo decidí. ¿O fue un sistema cáduco que me educó en el miedo y la mediocridad? No sé. Los dos se arriman a mí con las colas que parecen molinos de viento. Me siento como Diane Lane en una de mis películas antidepresión de cabecera, “Bajo el sol de la Toscana“. Si, ya sé que hoy estoy muy ñoño, otro día ya seré más punky como siempre ¿Vale?… Pienso en la escena final de la boda de su adoptado albañil, cuando la escritora se da cuenta que tiene, sin darse cuenta, lo que siempre ha buscado y está en el lugar que le corresponde estar. Aviso que no tengo una villa renacentista ni nada por el estilo, estoy haciendo una simple metáfora barata, lo siento, no doy para más. Max me mira y parece reírse de mi. Está pensando que este papa que le ha tocado en suerte está “cada vez más allá que aquí”, como la Abeja Maya en un país multicolor. Se echa a mi lado tranquilo. Nala rebusca curiosona en la bolsa olfateando lo que he comprado. No hay chuches ni nada interesante. También me mira entre cínica y burlona. Para ellos no hay mañana. No existe el concepto tiempo, sino el aquí y el ahora. Pienso en verdad que es la mejor filosofía. Viven el ahora y evitan lo negativo y tóxico de la vida. Buscan lo positivo y lo agradable. Respetan y viven en paz. Es la filosofía canina, una especie animal mucho mejor y menos depredadora que la nuestra, sin ninguna duda.
Ha sido unas semanas intensas. He descubierto traiciones de gente muy querida que no quería admitir frente a la gente buena que me avisaba. Me ha dolido mucho también comprobar en mis carnes como de despiadado y malintencionado puede ser el sistema en el que vivimos y que debemos, perdón, estamos obligados a cambiar para dejar un mundo mejor a los que nos vienen detrás.
Mañana será lunes, un lunes  importante por motivos que no comentaré aquí… Yo ya he pasado la página de este capitulo odioso de mi vida. Lo demás es anécdota y maneras de hacer despreciables. He dejado atrás esas meriendas de negros y sus luchas avariciosas de un poder sin sentido. Mi vida es una vida de verdad, aunque un tanto atrofiada físicamente antes de tiempo. Utilizaré una frase que usaba a menudo mi “tieta especial” que ya no está con nosotros (siempre me han dicho que soy como ella). La sacaba de una secuencia de su película más querida “Lo que el Viento se llevó” en boca de Vivien Leight encarnando a la voluble y fuerte Escarlata: ¡MAÑANA SERÁ OTRO DÍA!

8 comentarios en “DIARIO DE UN DOMINGO CONCILIADOR.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s