Del mundo de la publicidad y otras zarandajas…

Hace un par de días tuve la suerte de volver a cenar, después de demasiados años, con la panda que tenía en mi época de estudiante universitario, allá por los años ochenta.

Todo vino a raíz de una historia que publiqué en instagram desde la Universitat Autònoma de Barcelona, lugar que no visitaba desde que fui a recoger mi título oficial de licenciado. Arquitectónicamente guarda poco parecido con lo que yo conocí. Sigue inmutable ese fantástico campus/parque lleno de hierba y árboles que hacía nuestras delicias como si de un festival del sol se tratará.

Lo típico, contactas a través de las redes sociales y ya tienes la kedada de viejos camaradas organizada.

No soy muy amigo de estos festejos por la catarsis de nostalgia con testosterona que suelen conllevar, pero me hacía bastante ilusión volver a ver a una gente con la que me lo pase muy bien en su momento. Lo que me daba miedo, en verdad, era que igual caía en un nido de creativos o ejecutivos publicitarios de esos que se creen que por inventarse un triste slogan para un detergente ya creen que han contribuido al desarrollo de la cultura del planeta. No citaré personajes famosos con sus libros autobiográficos por un mínimo respeto al buen gusto que tengo… 8)

No podía ir más equivocado.

Todos habíamos seguido aproximadamente el mismo proceso vital. Tras unos años de sufrimiento en esas cuevas de cristal y muebles de diseño que son las empresas o departamentos de publicidad en cualquiera de sus variantes, nos hartamos de tanta tontería y presión con lo que buscamos un nuevo camino profesional más acorde con una manera de vivir menos cargante.

Vaya por delante todo mi respeto a los profesionales que están ganándose el pan como publicistas. Sencillamente, un buen día algunos ya no pudimos más y mandamos al glamour y a las divas a freír espárragos. Incluso hay quien prefiere trabajar durante años en centros comerciales o prisiones estatales, ya ves. Los tiempos aquellos de “No le digas a mi madre que trabajo en publicidad, cree que trabajo en un burdel” han pasado a la historia hace tiempo y ahora, que vivimos en la época “transestética del capitalismo artístico, volvemos a asistir a la consagración cultural y artística de todo lo relacionado a este campo.

Gracias a la gran maestra Montserrat Fando, estoy enganchadísimo a la lectura de un ensayo de Gilles Lipovetsky y Jean Serroy titulado “La Estetización del Mundo”. Ambos analizan como la sociedad hipercapitalista de consumo, en la que estamos viviendo, ha convertido el arte en un mero objeto de estética de consumo y diversión, cuya única finalidad es decorar la mediocridad causada por el impacto de la exageración de la economía liberal a escala mundial. Se ha homogeneizado el planeta con los mismos paisajes urbanos (monótonos y sin alma) llenos de la pobreza estética de los centros comerciales, los aeropuertos, las urbanizaciones, cadenas hoteleras y demás espacios públicos. Da igual estar en Singapur, Nueva York , Barcelona o Tokio. Nos parece estar estar en el mismo sitio con las mismas franquicias comerciales y culturales de baratijas kistch que afean la tierra entera. En este contexto el arte se ha infiltrado en la cotidianidad del consumo, heredando de las vanguardias una expresión de supuesto atrevimiento y ruptura, en la que la publicidad ha sido indispensable para la globalización estética. El triunfo de la inútil y lo superfluo. La pregunta que plantean los autores es muy difìcil ¿Podrá la belleza salvar el arte y, por ende, el mundo? Yo soy de los que piensan que si y, si no es el caso, al menos será más divertido.

Son unas reflexiones interesantes para la gente que nos dedicamos a cualquier actividad creativa. Meditemos sobre ello, vale la pena. Un poquito de trascendencia y conciencia social estética entre tanto gurú de movimientos relacionados con los oficios artísticos no estaría de más.

Me incluyo.

Afortunadamente, algunos recientes encuentros me hacen reconciliar con la creación artística en su más sentido estricto.

Conozco en Calatayud a una pintora increible. Es como una llamada al orden entre tanto dibujante de libretas que se cree Joaquín Sorolla que me rodea habitualmente. Isabel Garmon es como oasis de carbón, oleo y lienzo, con una obra que reivindica la enseñanza de la técnica clásica de los grandes maestros y, por encima de todo, la intencionalidad de lo que se representa, el mensaje. Compartimos interesantes reflexiones en un banco de una iglesia mudéjar. Por cierto, descubrí que dicho objeto puede ser muy útil para el taller de un artista. Sigo buscándolo. Isabel pronto abrirá atelier en Zaragoza y espero poder aprender un poquito de su excepcional manera de hacer.

Otro descubrimiento fue asistir a un recital de poesía en La Casa de la Paraula de Santa Coloma de Farners. Según lo calificaban Josep Pedrals y Carles Pedragrosa eran ejercicios de musicalidad discursiva a través de la abstracción poética, las formas melódicas y el ritmo. Con este sofrito consiguen la resurrección del verbo. ¡Y vaya si lo consiguen! Detrás de una apariencia verbenera (un poco mezcla de Marius Serra y Martirio) nos llevaron al público asistente a momentos de risa, estricta intimidad, reflexión, sentimiento y emoción. Fue como un activismo gráfico mediante la palabra nocturna. Para estos intelectuales gamberros y que dinamizan la cultura escrita con mayúsculas, consiguiendo elevar las odas elegíacas de Manrique al mundo de la copla no me queda más que continuar aplaudiéndoles durante mucho tiempo.

¡¡¡Ea, nuestras vidas son los ríos que van van a dar a la mar!!!

Y un último hallazgo en mi rinconcito en la falda del Montseny. Por fin ha abierto sus puertas @galeriaheura con la intención de darle un empujón a cosas que esperemos pasen en su trastienda. De momento hemos podido ver los collages de @orgnic_kid en el entorno del Festival Munay. Muy antipáticos estos últimos, por cierto, no me dejaron entrar a dibujar… Bueno, tengo cada año pase gratis para el SONAR y no voy! 8)

Larga vida a una de mis oficinas-bar preferidas, ahora con trastienda… ¡Suerte!

En fin, y volviendo al principio… Lo que podía ser una kedada de publicistas trasnochados, resulto ser un reencuentro muy divertido y bonito, el cual espero se repita bien pronto. Es chocante ver como la vida acaba llevando a personas por los mismos caminos. No tan sólo laborales, sino personales e incluso de coincidencia en cuanto a orientación sexual. Es genial no sentirte el único bicho raro en una fiesta y ver que la bandera del arco iris no ondea sólo en tu balcón. Genial e increible, por supuesto en los tiempos de VOX que estamos viviendo. Lo único que creo que no ha cambiado en estos años son las risas que nos echabamos juntos. Admito que de tanto reir, volví ahogándome por el camino. Pero… por una vez, no por el esfuerzo físico, sino de alegría.

Los ochenta fueron muy malos, como en broma siempre se dice. Nuestra generación fue demasiado mayor para ser hippie y demasiado joven para ser depredadores de multinacional. Eso si, bailamos mucho y nos divertimos mucho, intentando además hacer cosas (como catalanes que somos, según Rajoy) diferentes y que rompieran arquetipos conservadores que aún perviven demasiado. Tal vez sea ese el secreto del trascender en el mundo de la cultura. Pienso en David Bowie, por ejemplo. Algunos se quedaron tristemente por el camino, otros seguimos aquí (un poco por casualidad) y ya carrozas, nos resistimos a seguir al abanderado, pero discreta y eficazmente, como nos educaron.

¡Que nos quiten lo bailao!

Subo el volumen de Modern Love y sigo riendo aún…

I know when to go out
And when to stay in
Get things done I catch a paper boy
But things don’t really change
I’m standing in the wind
But I never wave bye-bye
But I try, I try
There’s no sign of life
It’s just the power to charm
I’m lying in the rain
But I never wave bye-bye
But I try, I try
Never gonna fall for (modern love)
Walks beside me (modern love)
Walks on by (modern love)
Gets me to the church on time (church on time)
Terrifies me (church on time)
Makes me party (church on time)
Puts my trust in god and man (God and man)
No confessions (God and man)
No religion (God and man)
Don’t believe in modern love
(David Bowie)

2 comentarios en “Del mundo de la publicidad y otras zarandajas…

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